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Conflicto armado en Colombia ¿De qué manera el Estado ayudó a que se prolongara?

El estado colombiano no ha integra a la población ni al territorio y ha reducido su capacidad de mediar y canalizar los conflictos y tensiones sociales y sin duda, ha sido uno de los actores del conflicto armado en Colombia. En el siguiente texto hablaré de diferentes temas que el gobierno ha descuidado, que generan descontento en la población y que han ayudado a que el conflicto se agudizara.

La educación es el instrumento básico de la construcción de una nueva sociedad, de recreación de los valores de reconocimiento del otro, de respeto y convivencia de liberación. La educación debe desarrollarse sobre cuatro grandes ejes: reconocimiento y capacidad de innovación, aprendizaje de la convivencia, superación de las desigualdades y eficacia en la administración. Medio siglo de conflicto armado en Colombia no ha sido suficiente para que la educación suscite una reflexión al respecto, para que se piense según las características del contexto y para que se promueva una movilización social que permita desnaturalizarlo. Además, la educación se ha centrado en cumplir con los estándares exigidos por el Ministerio de Educación. “Se están formando seres humanos para la competencia, para generar dinero, poder y fama (…)”, afirma Hernán Rincón Atehurtúa, Director del programa de educación inclusiva de la ONG Cedeas. “La educación se ha quedado corta en el sentido de abordar los fenómenos de conflicto como problemática central. Desde la temprana escolaridad se puede cambiar la concepción de las personas, pero en Colombia estamos llegando tarde a esa reflexión, porque ésta empieza en la Universidad a la cual no toda la población tiene acceso” dice José Yesid Carrillo quien es Especialista en Derecho Internacional Humanitario.

Según el informe de seguimiento de la EPT en el mundo de la Unesco el hecho de que los países que son víctimas del conflicto figuren tan manifiestamente en los últimos puestos de las evaluaciones internacionales de los progresos en la educación, indica que los conflictos violentos constituyen un fenómeno que merece mayor atención; esto se ve reflejado en el último lugar que ocupo Colombia en la pruebas PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos por su sigla en inglés Programme for International Student Assessment de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) es una Prueba internacional que evalúa los conocimientos y las competencias en lectura, matemáticas y ciencias, además de la actitud y la disposición de los estudiantes hacia el aprendizaje. También recoge información sobre los contextos personales, familiares y escolares, con el fin de identificar aquellos factores que explican sus resultados en las pruebas.

Además los niños de los países donde hay conflictos no sólo tienen menos posibilidades de ir a la escuela primaria, sino que también tienen menos posibilidades de terminar sus estudios. Los conflictos armados impiden los progresos en la educación y agravan las desigualdades a nivel nacional. Y la seguridad en las escuelas se ve afectada en los lugares de zonas periféricas donde el estado es casi que invisible y permite que se presenten ataques contra las instalaciones escolares, niños y maestros. Y lastimosamente las familias pobres son las más afectadas. Los conflictos violentos perjudican a los sistemas educativos por muchas vías indirectas. Además de aumentar la pobreza, una contienda armada de larga duración puede afectar el crecimiento económico, reducir los ingresos fiscales del gobierno y desviar los fondos destinados a la enseñanza hacia otros gastos. Esto evidenciaría porque en Colombia es mayor el presupuesto para la guerra que para la educación.

Otro aspecto importante es, según el centro de memoria histórica, con su texto Basta ya, es la prolongación del conflicto. “Durante el siglo XIX y buena parte del siglo XX, los partidos políticos tradicionales recurrieron a la violencia para alcanzar el poder y (…) lograr el dominio del aparato estatal.” El estado fue represor de los movimientos agrarios, obreros y populares urbanos en torno a los ideales en la época del gaitanismo. Además desde la época de la violencia las fuerzas públicas han sido incapaces de afrontar la situación y desde ese entonces las personas no confiaban en ellos porque eran percibidos como un ente politizado. Además las comunidades desconfiaban de la justicia y el aparato gubernamental por haberlos desprotegido durante el periodo de violencia. Esto según un informe de la CIA en 1960. Para luchar contra esta, Colombia adoptó una política antisubversiva que fue difundida por John F. Kennedy. Esta política sugería la necesidad de impulsar el desarrollo nacional y los programas de rehabilitación, especialmente en el área rural. En 1960 el Gobierno Lleras Camargo propuso un proyecto de reforma agraria, programas de acción cívica como apertura de carreteras, ayuda médica y la construcción de escuelas en zonas rurales, pero esto se vio limitado a algunas regiones que fueron afectadas por la violencia.

La crisis agraria del pasado y el presente evidencia la desigualdad de la distribución de tierras y la pobreza de la población rural. Entre 1960 y 1970 se buscaba el desarrollo industrial, modernizar el sector rural, mejorar las condiciones de vida de la población rural y fortalecer la democracia. Pero estas reformas quedaron en segundo plano cuando empezaron a nacer más guerrillas que agudizaron el conflicto. Entre 1966 y 1977 la sociedad colombiana estaba atravesando por cambios asociados al avance de la industrialización y el avance de la urbanización. Esto ayudó a la expansión del sistema educativo, que permitió que estudiantes estuvieran expuestos a nuevas corrientes de pensamiento. Esto dio pie a movimientos sociales que estuvieron al margen del bipartidismo. Pero el uso de la fuerza por parte del Estado para reprimir, controlar y acabar con los pensamientos comunistas atacados por Estados Unidos, generaron un descontento social, ya que en el gobierno Turbay, se extendió el significado de subversión a la propaganda agitadora, incitación a la revuelta y la desobediencia a las autoridades.

El estado siempre ha sido centralizado, y aunque ha tratado de incorporar a todo el territorio nunca lo ha logrado, esto ha hecho que los grupos armados ilegales proliferen en las regiones periféricas, donde este prácticamente no tiene autoridad. La apertura política generada por la constitución de 1991 buscaba fortalecer el Estado e incrementar si legitimidad y superar el carácter excluyente del régimen político, que generó procesos sociales excluyentes debido a la privatización de las empresas estatales, que llevo a la quiebra de empresas que no pueden resistir la competencia, y desencadeno desempleo, etc.

El historiador Fernán González (1997) citado por Orjuela en su texto, sostiene que la debilidad del estado es la consecuencia del temprano surgimiento de los partidos liberal y conservador, que actuaron como factores de cohesión e identidad social, impidiendo el establecimiento de una relación directa entre el Estado y los ciudadanos. La incapacidad del Estado para administrar la justicia e integrar el territorio. No logra una adecuada presencia a lo largo del territorio nacional, el gasto público es desigual para el gobierno central, departamental y municipal. Los recursos se desvían y a veces son insuficientes.

Las relaciones políticas del país son de carácter clientelista (clientelismo según la RAE es el sistema de protección y amparo con que los poderosos patrocinan a quienes se acogen a ellos a cambio de su sumisión y de sus servicios), que ha fomentado el aprovechamiento privado de los recursos públicos para cumplir objetivos personales; la identidad política está basada en lealtades personales, el estado no puede moderar estos y afecta la efectividad de la administración pública porque es percibida como incapaz de proveer a los colombianos de servicios públicos.

Según Sarmiento (2007) autor del texto “Corrupción y clientelismo en Colombia” citando el Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo – CLAD- la corrupción constituye un grave problema y una significativa amenaza para la estabilidad y seguridad de las sociedades, en la medida en que socava las instituciones y los valores de la democracia, la ética y la justicia y compromete seriamente el desarrollo sostenible (…), distorsiona las economías y la asignación de recursos para el desarrollo. Además el autor habla de cómo en el caso colombiano los fenómenos de clientelismo, corrupción, criminalidad organizada y negocios privados se encuentran relacionados. Dinero, poder y violencia fluyen rítmicamente por todos los circuitos hacia un Estado y una economía mafiosas. Según Caciagli, politólogo italiano, citado por Sarmiento, “la corrupción ha resultado ser otra relación de intercambio como el clientelismo y ambas representan una «privatización» de la política claramente contraria a los principios y a las reglas de la democracia.”

“Mientras la corrupción ofrezca trabajo, distribuya dineros y proporcione carreras será imbatible, a menos que el estado sea más eficaz en esos ámbitos y no tolere ser suplantado.” Sarmiento, 2007.

Para Caciagli, citado por Sarmiento en este texto, el clientelismo y la criminalidad pertenecen a una cultura política alternativa a la democrática («manera de ser»), mientras que la corrupción es un medio («manera de actuar»); dicho de otro modo, los dos primeros fenómenos son fisiología (afectan al funcionamiento del sistema), mientras que la corrupción es una patología (una «enfermedad»). Además afirma que sólo profundos cambios estructurales en las bases económicas- sociales, culturales, políticas y subjetivas de la sociedad podrían reducir de modo la corrupción. Además las posibilidades restringidas de participación política de la población y se tiende a criminalizar a las oposiciones.

Si el estado colombiano quiere terminar el conflicto de una vez debe ser consciente de los errores que ha cometido con la población y hacerse cargo de ellos de una manera efectiva, y asegurarse de que no suceda lo mismo que pasó con administraciones anteriores donde no se logró solucionar nada.

Referencias bibliográficas

  • Centro de Memoria Histórica. Libro “Basta Ya”. Capítulo 11. Los orígenes, las dinámicas y el crecimiento del conflicto armado. PDF

  • Kurtenbachs, S. (S.f.). Análisis del conflicto en Colombia. PDF:

  • Las dos orillas. (2014). ¿Qué son las pruebas PISA?. Retomado el 07 de mayo de 2015 de http://www.las2orillas.co/que-son-las-pruebas-pisa-2/

  • Orjuela, L. (S.f.). La debilidad del estado colombiano en tiempos de neoliberalismo y conflicto armado. PDF.

  • Sarmiento, A., Perla, L. & Alam, C. (2001). Situación de la educación básica, media y superior en Colombia. PDF.

  • Sarmiento, L. (2007). Corrupción y clientelismo en Colombia. Retomado el 07 de mayo de 2015 de https://javierfierro.wordpress.com/2007/04/14/corrupcion-y-clientelismo-en-colombia/

  • Unesco. (2011). Informe de seguimiento de la EPT en el mundo. Capítulo 3. La educación y los conflictos armados: la espiral mortífera. PDF

  • Universidad Pontifica Bolivariana. (2013). Revista Contexto No. 37.


 
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