¿Cómo la guerrilla deslegitimiza la violencia?

Antes de entrar en contexto es bueno reconocer de dónde surge este tipo de términos y manifestaciones que desarrollan varias caras y miradas del conflicto y sus actores. La deshumanización y la deslegitimación del enemigo en contextos de guerra es una tradicional práctica usada para justificar abusos, maltratos y en el peor de las casos el exterminio. Fue usado por los nazis hacia los judíos, los homosexuales y los gitanos que eran vistos como personas o seres inferiores. Fue hecho por los españoles contra los indígenas en la época de la Conquista, los hutus con los tutsis en Ruanda y los serbios contra los musulmanes bosnios en la antigua Yugoslavia.
Lo que ha presentado este término es hacer ver en los ciudadanos del común que los guerrilleros y guerrilleras son personas antisociales, extrañas y ajenas a la sociedad con el concepto de que “Guerrilla” ante un lenguaje o imágenes llegan a ser representados como seres inescrupulosos, matones o salvajes.
El uso de la violencia como un forma político es tradicional en la humanidad. Los cambios a la igualdad y libertad ocurren de manera escasa, pero desde ahí no surge la violencia, también nace desde la resistencia de aquellos cambios como un servicio de cualquier actor con un objetivo distinto.
La violencia hoy en día es usada para solventar cualquier conflicto político como sucede en el Estado colombiano, está ampliada en todo el mundo que desde ni el fin de la Segunda Guerra Mundial y ni la Caída del muro de Berlín no ha mostrado una disminución de sucesos. Cada momento hay un mayor de números de conflictos políticos en todo el mundo, al mismo tiempo hay rechazo en las declaraciones públicas y formales que van en contra de aquello.
Existe una ética absolutista y responsable según la cual parte varias acciones humanas (entre ellas la guerra), que son totalmente negativas desde cualquier aspecto. Por una parte no solo reconoce las acciones (conflictivas o violentas) que se realizan y además se tiene en cuenta el contexto en el que se desarrollan. Con esto no se defiende la violencia, pero existen condiciones que la hacen un recurso inevitable de solución.
Lo anterior expuesto presenta que la violencia o el conflicto necesitan de un discurso legitimador que cumpla tres objetivos:
1. Elimina el conflicto ético anterior mencionado
2. Mantener una imagen positiva del grupo agresor
3. Conseguir apoyo explícito o complicidad de otros sectores de la población
En esta última parte es necesario tener presente que el uso de la violencia también satisface el interés de algunos de esos grupos y para resolución de conflictos la misma historia ha representado que el valor de la opinión pública también tiene una posición; todo el discurso legetimizador lo que busca es tener el apoyo de la ciudadanía y hacer un proceso de construcción social de la realidad en el sentido de que esta forma es definida e interpretada como un discurso.
Lo anterior muestra que los discursos de legitimación de la violencia recurren a variados argumentos para adaptarse a cualquier situación. El recurso más desconocido y usado por los grupos armados en Colombia es la descalificación del adversario o deshumanización del adversario bajo tres procedimientos:
a. Calificación de los adversarios como violadores de normas sociales (proscripción)
b. Atribución de rasgos de personalidad que provocan un fuerte rechazo en la sociedad
c. Comparación con otros grupos sociales y políticos que son negativamente evaluados por la ciudadanía. (Rótulos políticos)
Todo ellos tiene como objetivo la construcción de una imagen hostil y siniestra e inhumana del adversario que hace impedir cualquier clase de empatía al momento de usar la violencia contra aquellos adversarios. Los grupos armados en Colombia lo que hacen es asociar el poder con modos y formas políticas, construyen imágenes negativas hacia los sectores sociales que se dirigen bajo una “causa” o movimientos variables como la pobreza, la desigualdad, problemas en la tenencia de la tierra entre otros.
Bibliografía:
* Nariño, A. Colombia: Re-humanizar a la insurgencia. NA-24. Noticias Nuestra América. 2015, mayo 11.
* Sabucedo, J., Barreto, I., Borja, H., López, W., Blanco, A., De la Corte, L., y Durán, M. (2004). DESLEGITIMACIÓN DEL ADVERSARIO Y VIOLENCIA POLÍTICA: EL CASO DE LAS FARC Y LAS AUC EN COLOMBIA. (N.D). Recuperado de: http://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/3182192.pdf.